Ayer no me gustó lo que escribí. Fue la continuación de cuando Elizabeth llega con Micaela a la oficina y allí comienzan a trabajar. La escritura está como trabada, como no queriendo salir fluída, no sé. No me gustó nada. Aunque creo es natural: como que tenía muchas ideas y para ponerlas todas en el papel lo hice de una manera desordenada y en tropel. Siento que para eso es este blog; debo aprender a usarlo mejor.
Hoy tengo hartas cosas que hacer, así que no sé si escriba mucho, por lo que artísticamente será un día perdido. Un día perdido para mis manos que gritan por escribir pero que las otras obligaciones las atan con una traidora cuerda llamada Tiempo.